Ante los nuevos Presupuestos del Estado

18 septiembre, 2018 en Edición Impresa, Editorial

La decisión política del nuevo gobierno de mantener, luego gobernar, con las “cuentas de Rajoy” estaba argumentada con la promesa de que el nuevo presupuesto para el 2019 sería realmente un proyecto expansivo y social. La paga que han recibido los pensionistas estos meses ha sido el producto de sus movilizaciones que la impusieron en el pacto entre el PP y el PNV.

La expectativa abierta por el gobierno, por el momento, hay que constatarla. Es evidente que la inmensa mayoría de trabajadores, pero también los pueblos y, en primer lugar, el pueblo catalán; espera medidas sociales y políticas positivas.

Desde este periódico obrero nunca hemos sido partidarios del “cuanto peor, mejor”. Sin ningún a priori apoyaremos toda medida que vaya en el sentido de responder a las necesidades más elementales de trabajadores y pueblos. Compartimos las intenciones de la gran mayoría social que presiona al gobierno para que tome medidas YA.

Pero sabemos que el problema NO puede reducirse a una “mayoría parlamentaria”. El acuerdo entre los representantes políticos actuales de los trabajadores y los pueblos que dieron la mayoría parlamentaria a la moción de censura que acabo con Rajoy a finales de mayo es hoy la expresión institucional de la alianza necesaria de trabajadores y pueblos. Es la única que puede acabar con el régimen monárquico y con el dominio del capital financiero que se parapeta detrás de las instituciones heredadas del franquismo y que marca los limites al Gobierno.

¿Cuáles son estos límites?

En el terreno económico y social “el techo de gasto” es el objetivo de déficit que el capital financiero, a través de la Unión Europea, trata de dictar al Gobierno. Y precisamente en el acuerdo en ciernes entre Sánchez e Iglesias, el compromiso es aceptar el dictado de Bruselas, no enfrentarse a él.

Por tanto, debemos preguntarnos, ¿es posible responder a las reivindicaciones sociales, a la necesaria restauración de los servicios públicos, la enseñanza, la sanidad y la infraestructura respetando el techo de gasto?

El ejemplo de Portugal nos demuestra lo contrario, la reciente adopción, con la abstención de la derecha, de una nueva reforma laboral muestra esta incompatibilidad. Y en el anuncio de los 20 acuerdos entre el PSOE y PODEMOS, por el momento no se da respuesta a las principales reivindicaciones como son la derogación de las contrarreformas laborales. Esto no quiere decir que recuperar la sanidad universal no sea positivo y más cuando la negación de la asistencia sanitaria a los emigrantes, tachados de ilegales, plantea un problema sanitario para el conjunto de la población.

El otro límite es la Monarquía, el aparato judicial y la herencia franquista, enemigos acérrimos de las libertades en general y del derecho de los pueblos en particular, que multiplican las provocaciones para envenenar el contencioso impidiendo una solución democrática, o sea, el ejercicio del derecho a decidir.

Y hoy todo ello se concentra en los juicios previstos a los dirigentes nacionalistas y la aberrante acusación de rebeldía y sedición propio del antiguo régimen. No, no es un problema catalán, la libertad no se divide: si los presos catalanes son juzgados y condenados, la ley mordaza continuará y el artículo 315.3 contra los sindicalistas, sin duda, seguirá.

Estamos ante un período crucial. Todos los elementos están sobre la mesa para afirmar que el combate por la alianza entre trabajadores y pueblos y, por lo tanto, de sus organizaciones, puede abrir la vía a la democracia, con todo su contenido social y democrático. Esto es, acabar con la herencia franquista y abrir la vía a la República del pueblo de los pueblos.


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