Palestina: Entrevista con Awad Abdelfatá

Awad Abdelfatá, coordinador de la campaña One Democratic State (ODSc), recientemente iniciada

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Información Obrera: ¿Puede presentarse?

Awad Abdelfatá: Soy un palestino que vive cerca de Haifa, en las zonas palestinas ocupadas por el movimiento sionista en 1948. Soy hijo de una familia que sobrevivió a la Nakba, la limpieza étnica que el movimiento sionista organizó hace 70 años. Hasta hace poco tiempo, 2016, fui secretario general del Partido de la Asamblea Nacional Democrática, representado en la Knesset –Parlamento israelí– por 3 miembros. Antes de convertirme en secretario general del partido, en 1997, había trabajado durante diez años como periodista para un diario palestino en lengua inglesa. Hasta esa época, milité activamente en Abnaa Al Balad (un pequeño movimiento nacionalista marxista), que había tomado partido a favor de un solo estado democrático en toda Palestina. El Abnaa Al Balad fue cofundador del Partido de la Asamblea Nacional Democrática (NDA).

El Partido de la Asamblea Nacional Democrática, conocido en los medios de comunicación israelíes con el nombre de Partido Balad, que se creó en 1995, ha sido el más señalado y perseguido por el régimen del apartheid israelí.

El partido NDA aboga por la plena igualdad, por los derechos colectivos e individuales, por el derecho al retorno de los refugiados palestinos y por la creación de un Estado Palestino independiente en Cisjordania y en la franja de Gaza, con Jerusalén como capital. Social y económicamente defiende la justicia social y la redistribución de la riqueza.

Nuestro partido llama abiertamente a la abolición del carácter judío del Estado de Israel como condición previa para realizar la igualdad plena de los ciudadanos palestinos. El régimen sionista considera esta demanda como un intento tácito de socavar la legitimidad del Estado de Israel, y eso es lo que explica la incesante campaña de provocación y persecución del apartheid contra el partido y sus dirigentes. El último episodio de persecución se produjo a finales de 2016, cuando 39 dirigentes y cuadros, yo entre ellos, fuimos detenidos por la policía después de medianoche. Estuve detenido 11 días.

En los últimos años, nuestro partido ha debatido acerca de su apoyo abierto a la única opción democrática. La mayoría de sus jóvenes es partidaria de esta idea.

Decenas de miles de palestinos participaron en la Gran Marcha por el Retorno el pasado mes de abril

I.O.: ¿Cómo ve la Gran Marcha del Retorno?

A.A.: Pienso que es una de las iniciativas más importantes que jamás hayamos visto en esta gran prisión a cielo abierto. Es importante no sólo para la población de Gaza, sino para todos los palestinos y su justo combate, y para la causa palestina. La consigna propugnada por los manifestantes, volver a sus pueblos de origen dentro del actual Estado de Israel, y los medios pacíficos que han caracterizado esta movilización popular y de masas, han sorprendido a los dirigentes del régimen colonial israelí de apartheid y los han colocado en una difícil situación. En primer lugar, porque ha recordado al mundo el aspecto más esencial de la cuestión palestina, que es el derecho al retorno, y que el 70% de la población de la franja de Gaza son refugiados y, en segundo lugar, porque es inaceptable en el plano internacional y según la ley israelí, utilizar balas reales contra medios pacíficos y, por consiguiente, este tipo de resistencia ha neutralizado en gran medida la formidable potencia militar de Israel. Los horribles, brutales y traicioneros ataques de los tiradores de élite israelíes han despojado una vez más a Israel de su pretensión de ser un estado diferente de otros regímenes despóticos de la región. Además, ha obligado a Israel a utilizar medios menos mortíferos para reprimir esta resistencia popular.

I.O.: ¿Cuál es la motivación y cuáles los objetivos de la Marcha?

A.A.: Jóvenes militantes palestinos mantienen desde hace mucho tiempo la idea de que los refugiados marchen hacia la barrera del apartheid que estrangula a la franja de Gaza. Comenzó como un sueño, como escribió Ahmad Abu Rteme, uno de los principales jóvenes organizadores de la Marcha, sueño que hoy se ha convertido en realidad. La motivación subyacente es poner en evidencia la cuestión de los refugiados, que la administración norteamericana de Trump intenta ahogar en el marco de su plan de liquidación de la causa palestina, cuya primera etapa ha sido la agresión que constituye el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén. Por otra parte, uno de sus objetivos es atraer la atención del mundo sobre la escalada del sufrimiento humano de los palestinos asediados y sobre la urgencia de parar ese sufrimiento. No menos importante es el deseo de ayudar a la unidad nacional palestina, dada la actual división nacional catastrófica, en torno a una cuestión sobre la que hay consenso.

I.O.: ¿Por qué ha sido más fuerte la reacción a la Marcha del Retorno entre los palestinos de dentro de Israel propiamente dicho, el de 1948, que en Cisjordania?

A.A.: Es una de las consecuencias trágicas de los Acuerdos de Oslo, que fragmentaron la cuestión palestina en términos geográficos, demográficos, políticos y de prioridades, y debilitaron la voluntad de los palestinos residentes en Cisjordania de luchar contra el régimen de apartheid sionista colonialista. La Autoridad Palestina (AP) se ha trasformado en parte integrante del sistema israelí de control y de opresión en Cisjordania, perdiendo el apoyo de la mayoría de los palestinos. Ese papel y la rivalidad con Hamás que gobierna en Gaza, están en el origen de la abstención de la Autoridad Palestina (AP) de implicarse en la amplia movilización organizada en solidaridad con Gaza. Las manifestaciones limitadas que han tenido lugar en diferentes localidades de Cisjordania han partido de militantes independientes de la AP que, si la disidencia se convirtiera en masiva, utilizaría la fuerza.

En cuanto a la reacción de los palestinos de dentro de las fronteras de 1948 (Israel propiamente dicho), fue efectivamente más fuerte, pero no masiva. Las cuatro manifestaciones importantes que se desarrollaron en el espacio de tres semanas y, en la localidad costera de Haifa, tomaron un carácter conflictivo, fueron organizadas por jóvenes militantes palestinos, con la participación directa de jóvenes militantes y líderes de nuestro partido y del Movimiento Abnaa Al Balad. Esta reacción no ha logrado por el momento transformarse en una vasta movilización popular por diversas razones, entre ellas el brutal ataque de la policía. Sin embargo, la persistente escalada de la opresión y la colonización israelíes podría dar lugar a una explosión popular generalizada y en cualquier momento. La ley del Estado Judío, adoptada recientemente por el Parlamento israelí, no ha hecho sino añadir tensión a la inestable situación y nuevas razones para un aumento de la disidencia, sobre todo entre los ciudadanos palestinos de Israel.

I.O.: ¿Cuáles son las perspectivas de la Marcha y cuales los desafíos a afrontar?

A.A.: La Marcha ha abierto un nuevo horizonte a la lucha popular de base, sobre todo en una zona que no ha conocido ese tipo de lucha desde que fue sometida al bloqueo. A causa de ese bloqueo, se llegó a pensar que al hombre y a la mujer corrientes no les quedaba ninguna posibilidad de participar en la lucha palestina y que sólo la lucha militar podía hacer frente a la brutalidad de los militares israelíes. La resistencia a la agresión militar israelí quedó confinada a los que estaban bien entrenados militarmente, mientras que el resto del pueblo, la mayoría, se mantenía inactivo y proporcionaba principalmente un apoyo moral.

Es prematuro predecir la suerte de esta Marcha y determinar si puede seguir adelante y alcanzar a todos los palestinos, fuera de la franja de Gaza, y con ello crear un amplio frente nacional que perdure bajo la forma de una lucha bien planificada. Hasta ahora, ha hecho progresos importantes en términos de imagen mediática mostrando a Israel como un ocupante brutal y agresor, y confirmando que los palestinos son víctimas.

En segundo lugar, la movilización de todo el pueblo de Gaza en esta lucha popular. En tercer lugar, y no menos importante, ha galvanizado la consciencia nacional de sectores más amplios de la joven generación de Gaza, y probablemente de otras zonas, en torno al derecho al retorno.

Pero esta importante iniciativa aún debe hacer frente a enormes desafíos. En primer lugar, los que se derivan de la aparente determinación del régimen del apartheid de no ceder a ninguna de las reivindicaciones palestinas, al menos en lo referente a suavizar el asedio sin condiciones, la indiferencia y la colaboración con Israel por parte de los regímenes árabes, así como las sanciones impuestas por la Autoridad Palestina con sede en Ramala; y la marginación de los jóvenes organizadores que lanzaron la idea de la Marcha por parte de Hamás y otras facciones en la planificación y la dirección de las iniciativas de la Marcha. Los colonizadores israelíes han intentado vender al público israelí y a la comunidad internacional la idea de que todo ha sido planificado y dirigido por Hamás, que “pretende destruir el Estado de Israel”.

Los jóvenes militantes e independientes consideraron que era mejor que los jóvenes y los civiles ocupasen la vanguardia en lugar de los líderes de Hamás y de otras formaciones militares.

I.O.: ¿Qué cree que supone la Ley del Estado de la nación judía para los palestinos de Israel y para los palestinos en general, y qué impacto tendría en ellos y en su lucha en tanto que ley de un solo pueblo?

A.A.: Esta ley no hace más que institucionalizar las políticas racistas y coloniales y las medidas administrativas represivas que el Estado de Israel ha empleado desde 1948. Así, la ley no refleja solamente la posición y la ideología de la extrema derecha rampante y de las fuerzas nacionales religiosas de Israel, sino que asume la ya sombría realidad y la naturaleza del régimen sionista. Por ello, más de 40 de los 120 miembros de la Knesset han votado en contra. Pensaban que no había necesidad de esta ley porque todas esas políticas represivas y discriminatorias y de judaización llevan mucho tiempo siendo aplicadas por el Estado de Israel sin provocar una gran protesta internacional. Los que se llaman sionistas liberales habían advertido de que esto provocaría una crítica a escala mundial y empañaría la imagen del Estado judío. Y, en efecto, eso es lo que está sucediendo. La ley institucionaliza en adelante la inferioridad de 1,5 millones de palestinos ciudadanos del Estado de Israel, y les impide casi por completo denunciar esta situación ante los tribunales israelíes. La ley acaba también con la ilusión de la solución de los dos estados, ya que convierte la totalidad de Palestina en una tierra exclusivamente judía, y niega así el derecho (de los palestinos) a la autodeterminación.

Numerosos palestinos, incluido yo mismo, consideran la aprobación de esta ley como una buena ocasión para denunciar el verdadero rostro de Israel, en tanto que régimen colonial de apartheid. Ofrece a la dirección palestina una ocasión para renunciar a la ilusión de lograr la paz mediante concesiones y para contribuir a la mejora y a la unificación de la lucha nacional palestina. Además, facilitará la campaña de boicot.

I.O.: Habla Vd, de 40 miembros de la Knesset, pero ese número no incluye a los miembros árabes. ¿Puede precisarlo?

A.A.: Votaron en contra unos 40 miembros de la Knesset, sin contar los 13 miembros de la lista única árabe, ni tampoco a los dos miembros de la Knesset árabes que son miembros de partidos sionistas. Quiero subrayar que esos 40 sionistas votaron contra la ley no porque estén en contra del carácter judío del Estado, ni del proyecto de colonización con asentamientos, sino porque la ley constitucionaliza el apartheid que ya existe y dificulta defenderlo en los círculos internacionales.

I.O.: Se habla de que hay palestinos que propugnan un boicot de la Knesset…

A.A.: No hay un movimiento organizado por el boicot de la Knesset. Pero está cogiendo fuerza la posición favorable al boicot. Yo mismo he declarado que ya es hora de boicotear a ese parlamente colonial y racista. Esto puede cambiar en cualquier momento.

I.O.: ¿Usted y otros palestinos e israelíes progresistas y antisionistas han empezado a organizarse por la opción de un estado democrático en Palestina. ¿Podría hablarnos de esta iniciativa? ¿Por qué se produce ahora?

A.A.: La idea de un estado democrático único en la Palestina histórica no es nueva. Es antigua. Tampoco se trata del primer intento de organizar y construir un marco para promover una entidad política igualitaria como alternativa al oneroso y brutal régimen israelí de apartheid colonial. El Movimiento Nacional Palestino, y la Liga de Liberación Nacional con predominancia comunista, había preconizado un estado unitario igualitario antes de la Nakba de 1948. Incluso antes de eso, hubo el grupo judío Brit Shalom, dirigido por Yehuda Magness y otros intelectuales judíos, que propugnaban un estado binacional y se oponían a un estado judío en Palestina.

En el último decenio, en particular tras el aplastamiento de la segunda Intifada y el fracaso de la opción de los dos estados, la idea de un estado único ha salido de nuevo a la superficie, en la forma de un debate académico e intelectual, seguido de tentativas de levantar movimientos populares por parte de antiguos políticos, jóvenes y viejos, militantes y dirigentes. El debate se ha extendido y ha comenzado a penetrar en la sociedad, pero ninguno de los movimientos impulsados se ha transformado en un movimiento eficaz y popular. Han agrupado a fuerzas escasas.

Teniendo en cuenta este contexto y nuestra adhesión al principio de un solo estado, hemos pensado que era el momento de lanzar una iniciativa para unir a todos los que apoyan esta noble idea. Tras un debate interno, hemos concluido que era mejor comenzar con una campaña antes que con un movimiento, con vocación inclusiva y pluralista. Mediante este enfoque, creemos que otros grupos e individuos pueden unirse y contribuir al proyecto, manteniendo así un modo de trabajo democrático.
En menos de un año, hemos creado una plataforma política y levantado un comité preparatorio amplio, compuesto por más de 120 activistas palestinos y judíos, universitarios, escritores, profesionales del periodismo, jóvenes y menos jóvenes. Se han levantado comités especializados y se prepara un lanzamiento en octubre próximo en Haifa. Nos encontramos aún en la etapa de fundación y hay un largo camino ante nosotros.

I.O.: ¿Qué hay de la “sociedad judía israelí”? ¿Qué aceptación tiene esta idea?

A.A.: Israel hoy está dirigido por las fuerzas de derecha más extremas, y por consiguiente la sociedad israelí está sometida al lavado de cerebro e influenciada por la política antiárabe y antipalestina de la coalición en el poder. El número de judíos que apoyan el estado democrático único es minúsculo. Sin embargo, eminentes universitarios judíos, intelectuales y activistas se han sumado recientemente a la defensa del estado único. Pero están en el margen de la sociedad israelí. Creo que su participación en la iniciativa es muy importante y añade credibilidad moral a la idea de vivir juntos en un mismo territorio. Tenemos en la dirección a personajes eminentes: Illan Pappe, historiador y activista y autor de numerosos libros sobre Palestina y el sionismo. Jeff Halper, sociólogo y jefe del comité israelí contra la demolición de las casas palestinas en Cisjordania y en Jerusalén. Eitan Bronstein fundador de Zochrot, una asociación relacionada con el derecho de los refugiados. Tenemos decenas de apoyos y partidarios.

Pensamos, a partir de nuestra lectura de la situación política actual, que es el momento oportuno para promover esta idea. Hay una necesidad de presentar una nueva visión alternativa a la opción de los dos estados que ha sido destruida por el estado de Israel, y por el golpe mortal que el presidente norteamericano populista, Trump, ha infligido a esa ilusión trasladando la embajada norteamericana a la Jerusalén ocupada. Y ahora, tras la aprobación de la ley del estado de la nación judía, la iniciativa resulta aún más urgente.

I.O.: ¿Cuál es la posición de las facciones palestinas en los territorios ocupados de 1967 y de los partidos políticos palestinos en el interior de Israel?

A.A.: La mayoría de los partidos y de las facciones no han cambiado de opinión sobre lo que ellos llaman la necesidad de poner fin a la ocupación de Cisjordania y al bloqueo de la franja de Gaza, así como la realización de un estado palestino soberano y completo. Sostienen que el paradigma de los dos estados goza aún de un amplio apoyo internacional. Pero yo creo que esto refleja la profunda crisis a la que están confrontados, porque la comunidad internacional no ha hecho nada para forzar a Israel a aceptarlo. Esto se refleja en el número creciente de voces en el seno de sus circunscripciones que suscitan la necesidad de producir una política alternativa y un discurso de esperanza.

Es sin duda una de las dificultades a las que estamos confrontados, pero creemos que las cosas van a cambiar pronto. El racismo colonialista y abierto de Israel no deja ninguna otra opción al pueblo palestino y al mundo.

Mediante la determinación, el trabajo organizado, la campaña, la buena planificación y la cooperación con todas las organizaciones progresistas y democráticas, los movimientos y los individuos de todo el mundo, podemos efectuar un cambio en la consciencia política. Los crecientes signos de ese cambio pueden ya apreciarse en todas partes.

Consideramos el combate de los palestinos como parte integrante del de las fuerzas populares internacionales que luchan contra la explotación y las guerras imperialistas, y por un orden mundial alternativo y justo, es decir por un nuevo orden político y social basado en la auténtica democracia, la justicia social, la redistribución de la tierra, antiimperialista y antineoliberal.

Ahed Tamimi, la joven activista palestinavque había sido encarcelada por abofetear a un soldado israelí, acaba de ser liberada después de ocho meses en prisión


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