La crisis existencial de la Unión Europea y el gobierno Sánchez

6 julio, 2018 en Edición Impresa, Editorial

El 28 y 29 de junio ha tenido lugar en Bruselas la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los 28 países que componen hoy la Unión Europea. Es evidente que son los gobiernos los que deciden y particularmente los de los países más fuertes. La brutal guerra comercial lanzada por la Administración Trump que busca erradicar o reducir al mínimo la industria y la producción europea en el mercado mundial acelera el enfrentamiento entre los gobiernos europeos que sometidos al dictado del capital financiero defienden los intereses contradictorios de los diferentes sectores del capital. La supuesta imagen de una Europa unida y harmoniosa ha saltado una vez más por los aires ante la realidad de los intereses capitalistas en crisis profunda de dominación.

La tragedia de los refugiados es la gota que colmó el vaso. Pero de entrada hay que señalar que este es un fenómeno mundial. Según la OIT se cuentan a nivel mundial más de 68 millones sin contar con las emigraciones internas en los continentes (por ejemplo los millones que emigran a Azania de los países limítrofes).

La incapacidad de la Unión Europea y los gobiernos de afrontar esta realidad ha llevado según muchos medios de opinión a una “crisis existencial “ al entramado de Bruselas.

El cinismo y la hipocresía , teñidos de frases y discursos supuestamente humanitarios han servido para adornar un acuerdo unánime en la Cumbre Europea que permite en la realidad que cada país haga lo que le venga en gana. Y en particular dar aire al gobierno Merkel amenazado de ruptura.

Debemos recordar que la utilización, desde que el capitalismo es capitalismo de la mano de obra “extranjera” como ejercito de reserva para presionar a la baja los salarios y las condiciones de trabajo y provocar la división entre trabajadores “autóctonos” y “refugiados” es un elemento esencial.

Pero en la situación actual no es el único factor, los refugiados son el producto de la política de guerra y saqueo contra los pueblos de Oriente Medio y África emprendida por los gobiernos europeos (con el apoyo claro esta de los USA) esto ha agravado cualitativamente esta tragedia convirtiéndola en incontrolable para los que la han provocado.

La Cumbre Europea mostro también la parálisis de las “supuestas políticas comunes comunitarias”, y la del pretendido presupuesto europeo que vive una real reducción con los recortes a la Política Agrícola Común y a los Fondos regionales.

El semicadáver de las instituciones de Bruselas sirve apenas a los diferentes gobiernos de cobertura a su política –está sí común– de contrarreformas en el terreno social y democrático. 

¿Realizará el gobierno Sánchez una política distinta?

Ha pasado un mes, los gestos, el dialogo abierto muestra rápidamente sus limites.

Vemos que en el movimiento obrero y las organizaciones –en particular en los sindicatos– se plantea que no se puede reivindicar demasiado, porque esto pondría en dificultades al gobierno, que es minoritario. Y por tanto hay que preparar las condiciones de una mayoría electoral y un “gobierno de izquierdas”.

¿Pero si la intención es defender al gobierno, no seria la mejor solución luchar por las reivindicaciones, por anular las reformas laborales, defender las pensiones, restablecer los presupuestos sociales con el objetivo de ampliar la base social mayoritaria en el país?

La reivindicaciones son claras, con relación a los refugiados, para el movimiento obrero un trabajador es un trabajador, sea africano, sirio o vasco, por tanto debe tener los mismos derechos.

Y para gobernar para la mayoría la exigencia más elemental es hacer frente al capital y sus instituciones, o sea en primer lugar a la Monarquía.

Para la mayoría social, para el pueblo catalán y los demás pueblos no hay otro camino que la conquista de los derechos sociales arrebatados, de los derechos democráticos y el de autodeterminación, enfrentarse a la Monarquía y allanar el camino a la República, es la salida a la cual están confrontadas todas las organizaciones que se reclaman de los trabajadores y los pueblos.


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