Rajoy acude de nuevo al rescate de las entidades financieras

10 abril, 2018 en Economía, Tribuna libre

Por: Patricia Pinto

El pasado 8 de febrero, Mariano Rajoy anunciaba orgulloso la reforma del reglamento de los planes y fondos de pensiones privados que permite retirar el dinero a los diez años de su aportación y reduce las comisiones.

No es casual que el gobierno haga este anuncio tras haber insuflado suficiente miedo a cerca de la viabilidad del actual sistema público y la urgente necesidad de recortar las pensiones para que sea sostenible. Es un perfecto ejercicio de planificación de la derecha y las entidades financieras. Ante los problemas de rentabilidad de los mercados financieros, pretenden reducir las pensiones al mínimo para que bancos y especuladores puedan acceder a los fondos de jubilación.

La crisis de los planes de pensiones privados y su necesidad de atraer capitales

Los planes de pensiones privados no tienen tirón en España, alcanzan los 109.244 millones de euros pero representan un 12,8% del ahorro frente al 37,5% de la media europea. Y el 2017 se ha convertido en el primer año en el que se producen más retiradas que aportaciones en sus 30 años de vida, con una pérdida de 580 millones de euros, según publicaba el diario Cinco Días.

Su escaso tirón se debe por un lado a la reducción drástica de la capacidad de ahorro de los trabajadores españoles tras el fuerte ajuste salarial, la precarización y el aumento del desempleo sufrida en los últimos años.

Por otro lado, ofrecen una bajísima rentabilidad frente a otras opciones de inversión. Un estudio realizado por el IESE y la Universidad de Navarra revela que en España el 83% de estos (274 de 335) no ha sido ni tan siquiera capaz de cubrir la inflación de los últimos 15 años (según los datos de Inverco, la patronal de los fondos). Los ahorros puestos en estos productos han perdido poder adquisitivo.

Pero el gobierno de Rajoy y el lobby de las pensiones en España han conseguido centrar el debate en la “insostenibilidad” del sistema público, ocultando la grave crisis que atraviesan los planes privados de pensiones y su falta de garantías.

Cómo generar el pánico

La estrategia consiste en convencer de que el sistema público no tiene futuro y garantizar que no lo tenga, dejándolo sin recursos, de forma que la previsión se cumpla. Instituciones como Fedea (fundación auspiciada por el Ibex 35) o IEE (grupo de estudios de la CEOE), son las encargadas de realizar los informes apocalípticos sobre las pensiones públicas y colocan en los grandes medios de comunicación amplios reportajes con un único mensaje: ante la persistencia de la crisis y el envejecimiento de la población, se debe aumentar la edad de jubilación, recortar las prestaciones y apostar por planes de pensiones privados.

Una vez generado el pánico, se modifican las leyes que sean necesarias para mejorar el atractivo de estos productos financieros, apelando además a la responsabilidad individual en el ahorro.

Cómo atraer más capitales

El principal atractivo de los fondos privados es la desgravación fiscal. Estas ventajas fiscales son regresivas, ya que disminuyen la progresividad del IRPF. Las aportaciones realizadas en un año se descuentan de la base imponible del IRPF. Por ejemplo, se puede reducir la renta del trabajo a tributar por debajo de los 60.000€ mediante un aportación al plan de pensiones, lo que permite no tributar por esa cantidad y reducir el impuesto 55% al 47% para el resto, un 8% menos. Bajar de 35.200€ ahorra un 7% y por debajo de los 20.200€ lo reduce un 6%. Su atractivo es mucho mayor para las rentas más altas, sobre todo para los 50.000 contribuyentes con rentas por encima de los 150.000 euros.

Lo que no quieren contarnos

La reforma desvincula este producto definitivamente de la jubilación, el incentivo fiscal pierde su sentido ahora ya abiertamente, sólo beneficia a las personas con mayores rentas, que son las que recurren a este tipo de inversiones. La precariedad laboral y los salarios cada vez más bajos imposibilitan que la mayoría de los trabajadores puedan acceder a sistemas privados de pensiones en España.

Además estos fondos tienen unas condiciones del alto riesgo para el ahorrador. Las instituciones financieras no garantizan el pago de las pensiones, sólo las gestionan. La persona que lo contrata es la única que corre el riesgo de que el fondo no tenga rendimiento o se devalúe y la cada vez mayor inestabilidad de la economía mundial refuerza esta incertidumbre.

Hay que entender el significado político de la situación actual. La institucionalización de un sistema público de pensiones es el fruto de la lucha de la clase trabajadora organizada a lo largo de su historia, no el resultado de la casualidad ni de ningún gesto magnánimo de nadie.

Utilizan una supuesta crisis del sistema de protección público como excusa para convertir un sistema de reparto y solidaridad en uno mixto, con capitalización a través de planes y fondos privados, con un objetivo claro, bancos y especuladores no aceptan quedarse sin esa parte del pastel.

Los trabajadores, con nuestras organizaciones, no podemos aceptar ningún cuestionamiento de la seguridad social.


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