Un debate sobre la cuestión del 8 de marzo

Por: Carmen González y Luis González (Sevilla)

Las huelgas y movilizaciones convocadas para este 8 de marzo han convocado a decenas de miles de trabajadores y trabajadoras, y han suscitado un importante debate. Por ejemplo, Inés Gutiérrez y Justa Montero, integrantes de la Comisión Feminista 8 de Marzo, declaraban a la prensa que se trata de una huelga de mujeres, que “si los hombres hacen la huelga desaparece ese objetivo, sería una huelga general. Es importante que los hombres respeten la convocatoria que hacemos tal y como la hacemos”, que el objetivo de la huelga es visibilizar “los huecos” que quedarían si las mujeres dejasen de llevar a cabo todas sus actividades. Un delegado sindical comentaba: “entonces, el papel que nos quieren asignar ese día es de esquiroles”. Y señalaba una delegada que “entonces serán las mujeres las que sufran más descuento por huelga, justo ellas que tienen los salarios más bajos”

Lo que proponen las defensoras de la “Huelga feminista”es una orientación contraria a la de las mujeres que, en 1910, en la II Conferencia de Mujeres Socialistas, establecieron el 8 de marzo como día internacional de lucha por los derechos de la mujer trabajadora, parte de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora.

En 1975 la ONU declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, suprimiendo “Trabajadora”, alegando que “la lucha por la igualdad de las mujeres es vista ahora firmemente en el contexto de la amplia lucha por el desarrollo económico”. Pero si algo ha demostrado la historia es que el mero desarrollo económico no garantiza la igualdad, mientras se mantenga la explotación del trabajo asalariado por el capital, que necesita de la desigualdad y de la opresión de la mujer.

Se convoca una “huelga de cuidados”. El progreso social no se basa en “compartir los cuidados”, sino en liberar a la Humanidad de la carga de los cuidados, mediante la creación de los correspondientes servicios públicos que se encarguen de ellos. Una tarea de emancipación de la mujer de los cuidados que va unida al desarrollo de una red de servicios públicos , y de empleos. En España se camina hacia lo contrario. Sin ir más lejos, los recortes en la Ayuda a Domicilio y demás servicios sociales de atención a la Dependencia han supuesto una carga adicional de cuidados domésticos para las mujeres trabajadoras

La igualdad salarial existe en nuestro país, según la ley. Y sin embargo, la brecha salarial no sólo se mantiene, sino que se profundiza. Buena parte se sustenta en las reformas laborales que han impuesto la precariedad generalizada y el fraude generalizado en la contratación a tiempo parcial. Pero la derogación de la reforma laboral no figura entre los objetivos de la convocatoria “feminista”.

Los sindicatos tienen una importante responsabilidad. En sus convocatorias de huelgas para el 8 de marzo deberían haber levantado, en primer lugar, las reivindicaciones concretas que sustentan la lucha por la igualdad, tanto en cada empresa o sector como en el conjunto de la sociedad (protección a la maternidad, guarderías, servicios sociales…)


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