6 de diciembre, aniversario y balance

14 diciembre, 2014 en Edición Impresa, Editorial

Editorial de la edición impresa – nº 290 (11 de diciembre de 2014)

Con más pena que gloria el régimen y los que le apoyan celebran el aniversario del referéndum que en 1978 adoptó la Constitución. Los trabajadores y los pueblos sufrieron el chantaje de votar por la Constitución o volver al franquismo.

Para cualquier trabajador amenazado de despido, joven sin trabajo, desocupado, jubilado con su pensión congelada, amante de las libertades y en particular del derecho de los pueblos a decidir, el balance de este régimen es claro, no tiene vuelta de hoja, ningún discurso de los escribanos del régimen llama a engaño.

Pero es penoso cómo el secretario general del principal partido de tradición obrera, Pedro Sánchez, trata desesperadamente de salvar la Constitución reformándola. El partido de las instituciones franquistas, el PP, no puede admitir por las buenas ninguna reforma. Su único interés es defender a la minoría de capitalistas que se engordó con Franco y que multiplicó su fortuna bajo la Monarquía y la Unión Europea. Todas las conquistas democráticas y sociales adquiridas después de la muerte de Franco están en peligro; ya hemos llegado a la prodigiosa cifra de casi un 19 por ciento del Producto Interior Bruto fruto de trabajo no declarado, o sea fruto de la sobreexplotación.

Y sin embargo los trabajadores no cejan, la oleada reivindicativa nunca ha cejado, a pesar de la tregua que los dirigentes de nuestras confederaciones concedieron al Gobierno después de la huelga general del 12 de noviembre de 2012.

En estas condiciones se ha abierto una amplia reflexión en todo el movimiento obrero organizado sobre la utilidad del llamado diálogo social. El comunicado conjunto del 4 de diciembre de Gobierno, sindicatos y patronal no llama a engaño. Como máximo una ayuda de 6 meses para poco más de 300.000 trabajadores. Evidentemente ningún obrero consciente rechazará esta ayuda, pero no llega ni a un plato de lentejas cuando se compara con los miles de millones para rescatar a la banca. Y en algunas ocasiones, como en Bankia, acompañados de la estafa a 347.338 personas que la prensa del régimen tacha de “inversores”, en realidad la mayoría jubilados que habían intentado salvaguardar sus magros ahorros.

Aquí no esta en discusión la buena voluntad de los que dirigen nuestras organizaciones sino la realidad de una política y una evidencia: el dialogo social ha fracasado, es la hora de la movilización.

Y como dice un preclaro defensor del régimen y partidario por ello de su reforma, el director de El Mundo Casimiro García-Abadillo: “La temperatura social ha llegado al punto de ebullición: el hartazgo ciudadano puede hacer saltar por los aires el sistema tal y como lo hemos conocido en los últimos 36 años”.


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